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Colaboración armónica entre lingüistas y máquinas

‘La idea de que una máquina pueda traducir todo con fluidez de un idioma a otro está al mismo nivel que la idea de las oficinas sin papel o los coches sin conductor. Todo el mundo piensa que debería ser posible y que sucederá tarde o temprano. Hasta ese día cuando volamos en un avión nos tendemos sobre una mesa de operaciones o pisamos el freno del coche no queremos pensar que las instrucciones las tradujo una máquina. Nos tranquiliza la idea de que un ser humano que las entiende se ocupa de traducirlas con la máxima exactitud.

El punto de partida de la traducción

La traducción no empieza con un traductor un ordenador o un diccionario español-inglés. Empieza con un documento original y un idioma de destino. Aquí reside la paradoja de la traducción; siempre hay un extremo del proceso que el cliente no entiende. En ese sentido es muy distinto a casi todos los demás. En la mayoría de los negocios la adquisición es un proceso sencillo con un punto de partida y un punto final en el que suele estar clara la medición de ambos. La traducción no es tan sencilla.

Hoy sabemos que en la práctica se traduce solo una diminuta fracción de lo que podría ser traducido y de lo que a las empresas y a las organizaciones les gustaría traducir. Las principales barreras son el tiempo el coste y también la disponibilidad de traductores. Sin embargo gracias a una mayor implementación estratégica y a un mayor desarrollo de la tecnología lingüística hay esperanza en el horizonte. Nos encontramos a punto de vivir una revolución que ofrecerá traducciones más rápidas más precisas y más económicas porque las máquinas y los humanos se adaptarán y aprenderán a trabajarán en colaboración de una manera incluso mejor de lo que ha sido posible hasta ahora.

Visión de futuro: predicciones y tweets de enfadon

La tecnología está por fin empezando a tener un efecto positivo en el área de la traducción. En el sector de los servicios lingüísticos en el futuro habrá personas y máquinas trabajando juntas de maneras que nunca se habían visto.

Conforme los lingüistas profesionales procesan documentos y contenidos los motores de traducción automática seguirán aprendiendo de ellos dinámicamente y después usarán algoritmos para predecir la frecuencia de la siguiente palabra palabras e incluso frases ahorrando miles de pulsaciones de teclas. Las memorias de traducción también seguirán evolucionando para predecir y sugerir pantallas enteras de texto y para identificar y sugerir los términos y palabras más probables.

Un enorme fallo de los sistemas de traducción automática actuales es que les cuesta trabajo entender y usar los aspectos “intangibles” como por ejemplo: emociones sentimientos o el sarcasmo como hacen las personas. Los estudios están muy avanzados en estas áreas desde una perspectiva académica pero el desafío consiste en trasladarlos del mundo académico a aplicaciones en el mundo real. Pensemos en lo potente que sería que las máquinas pudieran hacerlo. Podrían analizar millones del tweets en diversos idiomas y clasificarlos no solamente por categorías sino también por emociones o sentimientos. Por ejemplo en líneas generales ¿son “de enfado” “tristes” o “de apoyo”? En este momento ya nos encontramos en alguna parte de ese camino pero todavía queda mucho por recorrer.

El lenguaje inseparablemente ligado a la cultura tradición historia geografía y vínculos humanos estrechos es algo que debemos mimar algo de lo que debemos estar orgullosos. Es muy probable que los 10 próximos años sean un magnífico y emocionante período en el que las personas y las máquinas trabajarán conjuntamente y cada vez más estrechamente de maneras que nunca antes se habían visto y conseguirán un mayor volumen de traducciones y con el nivel de calidad más alto logrado.

Para leer más información acerca del punto de partida del proceso de traducción la búsqueda de la perfección y el trabajo en armonía de la tecnología y las personas pulse aquí.

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